En la medida que las olas de calor se hagan cada vez más frecuentes e intensas, ...

Cómo afecta el calor extremo a nuestras mascotas y cómo ayudarlas

Gatos, perros y conejos no toleran las altas temperaturas del mismo modo que los humanos y son particularmente vulnerables a las olas de calor extremo cada vez más frecuentes debido al cambio climático.

En la medida que las olas de calor se hagan cada vez más frecuentes e intensas, es probable que las mascotas requieran una atención especial.

Fotografía de Toni Anzenberger, Anzenberger, Redux
Por Natasha Daly
Publicado 3 abr 2025, 09:17 GMT-3

El calor récord y los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático afectan a nuestras mascotasGatosperros, conejos, roedores y otros pequeños mamíferos, incluso reptiles y aves: todos ellos experimentan y muestran signos de insolación de formas distintas a las nuestras. 

Esto es lo que necesitas saber sobre cómo los animales de compañía intentan hacer frente al calor extremo y cómo puedes ayudarlos.

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Cómo el calor extremo afecta a tu mascota

Los dueños de animales domésticos “a veces juzgan la temperatura por cómo ellos mismos la sienten, y eso es lo que no tenemos que hacer”, explica Barbara Hodges, veterinaria y directora de defensa y divulgación de la Humane Society Veterinary Medicine Association, con sede en Davis, California. 

Un ejemplo perfecto, asegura, es que “la gente siempre olvida lo caliente que está el asfalto”, porque nunca tiene que tocarlo. “Vas en coche a algún sitio (con tu perro) y piensas: ‘Cruzaré corriendo el estacionamiento hasta la clínica’, sin darte cuenta de que te dolería mucho si no llevaras zapatos”. 

Fisiológicamente, los animales afrontan el calor de forma diferente a los humanos. Para regular la temperatura corporal, los humanos sudamos por la piel, de la cabeza a los pies, y el sudor se evapora, enfriando nuestro cuerpo. 

Los perros y los gatos solo transpiran por las patas y la nariz; los conejos y los pájaros directamente, no sudan. En el caso de los perros, ellos utilizan el jadeo como principal forma de refrescarse, ya que permite que el agua se evapore a través de los pulmones, la lengua y las superficies húmedas de la boca. 

Los gatos, por su parte, suelen acicalarse el pelo para mantenerse frescos ya que la saliva se evapora de su pelaje.

En ese sentido y aunque puede resultar tentador “pelar” a tu mascota en verano para ayudarla a mantenerse fresca, no lo hagas, advierte José Arce, veterinario y presidente de la Asociación Médica Veterinaria Americana. 

Puede parecer contradictorio, pero el pelo actúa como aislanteayuda a mantener a los animales calientes en invierno y frescos en verano, “como los tejados de las casas con capas de aislante”, ejemplifica Arce. Además, los protege de las quemaduras solares, algo a lo que son tan susceptibles como los humanos.

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Las mascotas no pueden combatir el calor extremo

Aunque las mascotas tienen adaptaciones para afrontar veranos normales, “no hacen frente a las temperaturas extremas”, advierte Hodges. 

El calor extremo “puede desbordar la termorregulación de un animal, impidiéndole deshacerse del exceso de alta temperatura y provocándole finalmente un golpe de calor que puede ser mortal”, sostiene Arce. Y agrega que, si bien todos los animales de compañía son susceptibles de sufrir una insolación, algunos corren un riesgo mayor. 

En efecto, los braquicéfalos (perros de cabeza corta como los carlinos o pug, los bulldogs, los bulldogs franceses y los terriers de Boston) tienen tráqueas estrechas y pueden tener problemas para exhalar el aire, lo que significa que pueden tener problemas para mantenerse frescos. 

En tanto, las mascotas con problemas cardíacos y las que tienen sobrepeso, tanto como las que son muy jóvenes o muy viejas pueden ser igualmente vulnerables al calor extremo, agrega el especialista. 

El clima al que están acostumbrados también importa, asegura Hodges. “Un perro que ha crecido en Phoenix (Estados Unidos) estará mucho más habituado al clima cálido que un perro que viene a Phoenix de vacaciones”, explica. 

Un golpe de calor puede darse en cualquier parte. “He vivido en Luisiana, Massachusetts y Puerto Rico, y he visto casos en los tres lugares”, relata Arce. A menudo, estos cuadros se desencadenan al dejar a los perros en el coche durante minutos, incluso con temperaturas de 21 °C, agrega.

Nunca dejes a tu mascota en un auto cerrado sin vigilancia bajo ninguna circunstancia”, enfatiza Arce. Si el aire exterior está a 26.6 °C, la temperatura en un vehículo cerrado alcanzará los 37.7 °C en unos 10 minutos.

Cuando las temperaturas son extremas, incluso las actividades habituales pueden provocar un golpe de calor. “Antes no pasaba nada por dejar a tu perro en el jardín un par de horas en verano”, explica Hodges y continúa: “Pero con el aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático es importante estar más alerta”.

Cómo proteger a tus mascotas del calor extremo

“No conviene perder de vista a los animales durante mucho tiempo con temperaturas extremas, bajas o altas, porque las cosas pueden cambiar muy deprisa”, advierte el especialista. 

Durante las olas de calor, Arce recomienda mantener a las mascotas dentro de casa y alejadas de las ventanas. En cuanto a los perros, recomienda pasearlos a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando las temperaturas del aire y del pavimento se hayan enfriado. Además, es fundamental darles agua en abundancia, e incluso darles bolsas de hielo para que se tumben contra ellas.

Entre los signos que pueden indicar que tu mascota está sufriendo por la exposición al calor figuran el letargo, el jadeo excesivo (o cualquier jadeo en los conejos), la respiración acelerada, los temblores, el babeo, la inquietud excesiva y la falta de apetito prolongada

Si se presentan estos síntomas, Arce aconseja acudir al veterinario. Los síntomas más graves incluyen vómitos y diarrea. En particular, las encías y la lengua de color gris violáceo y la incapacidad para ponerse de pie son signos de alarma extrema en los perros.

En el caso de las aves pueden esforzarse por separar las alas del cuerpo o empezar a jadear. Aunque muchos reptiles están adaptados al calor, cuando es extremo puede afectarles. Los signos de alerta pueden ser respiración acelerada, jadeo intenso, temblores excesivos y agitación. De hecho, los reptiles pueden desorientarse y confundirse con las temperaturas extremas, incluso, dejar de moverse o perder el conocimiento.

Según Hodges, los veterinarios efectivamente pueden asesorar a los dueños de mascotas para que puedan ayudarlas ante un golpe de calor. Sin embargo, considera que el mundo veterinario en general debería hacer más frente a este problema: “No creo que se haya hecho un esfuerzo concertado para centrarse en el cambio climático y su impacto en los animales de compañía”. 

Con el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, educar sobre los riesgos que corren las mascotas es más importante que nunca.

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