Saturno tiene ahora un número ridículo de lunas
Los astrónomos han descubierto una panoplia de nuevas lunas en órbita alrededor de Saturno, lo que eleva el total de lunas del gigante gaseoso anillado a 274, mucho más que cualquier otro planeta de nuestro Sistema Solar.

Vista en color natural de Saturno desde la nave espacial Cassini de la NASA tras más de 13 años de exploración del gigante gaseoso. Seis de las lunas de Saturno (Encélado, Epimeteo, Jano, Mimas, Pandora y Prometeo) aparecen tenuemente en esta imagen. (También se ven numerosas estrellas en el fondo).
En los últimos años, Saturno y Júpiter han protagonizado su propia carrera lunar. En 2019, Saturno tomó la delantera con 20 nuevos satélites naturales, elevando su cuenta hasta 82. Luego, Júpiter se adelantó con 92 en 2023. Y ese mismo año, Saturno alcanzó los 146, dejando a Júpiter en una respetable segunda posición con 95.
Pero en marzo, Júpiter quedó realmente rezagado. Los astrónomos han anunciado recientemente la detección de 128 lunas adicionales, lo que eleva el total de Saturno a 274.
“Se trata de un aumento asombroso del número de lunas conocidas que orbitan Saturno, una cifra que siempre es difícil de mantener”, afirma James O'Donoghue, astrónomo planetario de la Universidad de Reading (Inglaterra) y que no participó en el nuevo descubrimiento. “Júpiter se ha quedado atrás”.
Pero tener un número récord de lunas aparentemente insuperable no es lo más importante del anuncio. Y es que estos 128 nuevos satélites no son lunas saturnianas normales, esferas de hielo y roca cuyas órbitas están estrechamente alineadas con el ecuador del planeta.


La nave espacial Cassini de la NASA capta la sombra de la luna Mimas de Saturno mientras se sumerge en los anillos del planeta y se extiende a lo largo de la División Cassini en esta imagen en color natural.
Esta imagen aproximada en color natural muestra Saturno, sus anillos y cuatro de sus satélites helados. Tres satélites (Tetis, Dione y Rea) son visibles en la oscuridad del espacio, y otro satélite más pequeño (Mimas) es visible en las cimas de las nubes de Saturno muy cerca del horizonte izquierdo y justo debajo de los anillos. Las sombras oscuras de Mimas y Tetis también son visibles en las cimas de las nubes de Saturno, y la sombra de ese planeta se ve a través de parte de los anillos.
En cambio, estos objetos abultados, cada uno de unos pocos kilómetros de diámetro, se conocen como lunas irregulares, llamadas así porque están “en estas órbitas salvajes”, dice Samantha Lawler, astrónoma de la Universidad de Regina en Canadá, que no participó directamente en la nueva investigación. Giran alrededor del gigante gaseoso en ángulos pronunciados, a menudo en dirección opuesta a la rotación de Saturno.
Estos indicios apuntan a una prolongada carrera de destrucción. Hace varios miles de millones de años, viajeros más grandes hechos de roca y hielo fueron capturados por la gravedad de Saturno, convirtiéndose en lunas en el proceso. Con el tiempo, algunas de ellas chocaron entre sí, desencadenando una cascada de violencia luna contra luna que creó cientos de lunas más pequeñas y jóvenes (cada una un fragmento de sus ancestros aniquilados) que todavía estaba teniendo lugar hace tan sólo 100 millones de años.
Esto hace que el hallazgo de 128 lunas sea algo más que un simple recuento cósmico. Añaden nuevos y ricos detalles a la caótica historia del sistema de Saturno, una obra en curso en la que nada (ni sus lunas ni sus resplandecientes anillos) es permanente, sino más bien una decoración temporal.
(Más sobre espacio: Lluvia de meteoritos de las Líridas: cuándo y cómo ver este fenómeno astronómico)
Saturno muestra un número “hilarante” de lunas
Todas las lunas de Saturno se disputan nuestra atención. Pero a varios astrónomos les seduce especialmente Febe, una luna de tamaño medio descubierta en 1898 y cuya órbita excéntrica y retrógrada la ha marcado durante mucho tiempo como irregular.
Hoy en día, Febe está en buena compañía. En las últimas décadas se han detectado muchas lunas irregulares más pequeñas, a menudo utilizando el telescopio Canadá-Francia-Hawaii, situado en la cima del volcán inactivo Mauna Kea, en Hawái.


Rea, la luna de Saturno, se asoma sobre Epimeteo, más pequeña y distante, sobre un impresionante fondo de planeta y anillos. En realidad, las dos lunas no están cerca la una de la otra.
La luna Mimas de Saturno asoma por detrás de la cara nocturna de la luna mayor Dione en esta imagen captada por la nave espacial Cassini de la NASA durante su sobrevuelo en diciembre de 2011.


Los efectos de la pequeña luna Prometeo se ciernen sobre dos de los anillos de Saturno en esta imagen tomada por la nave espacial Cassini de la NASA poco antes del equinoccio de Saturno de agosto de 2009.
Saturno comparte su espacio con su luna Tetis en esta escena captada por la nave espacial Cassini de la NASA. Tetis puede verse por encima de los anillos, cerca del centro de la imagen. Esta vista mira hacia el lado norte de los anillos, iluminado por el Sol, desde justo encima del plano de los anillos.
Hasta donde se sabe, “Saturno tiene más lunas que todos los demás planetas juntos”, refiere Brett Gladman, astrónomo de la Universidad de Columbia Británica y uno de los varios codescubridores de las nuevas lunas.
Gladman y sus colegas han sido los responsables de encontrar muchas de ellas, y cuantas más han hallado, más han sospechado que en las sombras de Saturno se escondían montones de lunas aún más pequeñas, lo que les ha llevado a ampliar su búsqueda.
El Centro de Planetas Menores, con sede en Cambridge (Massachusetts), es un tablón de anuncios público que enumera todos los objetos pequeños conocidos del Sistema Solar. En un día normal, los astrónomos esperan ver publicado en Internet el descubrimiento de un nuevo cometa o asteroide. Pero el 11 de marzo, para sorpresa de muchos, el MPC reveló que el equipo de Gladman había identificado 128 nuevas lunas saturninas.
“Me quedé alucinado cuando me enteré”, reconoce Lawler. “Son muchas. Es divertidísimo”. (También significa inequívocamente que Gladman ha descubierto o codescubierto más lunas que nadie en la historia de la humanidad).
“No hay que olvidar que Saturno está a más de mil millones de kilómetros de la Tierra, por lo que es increíble que puedan detectarse”, sostiene O'Donoghue. Llegados a este punto, es razonable preguntarse cuál es el punto de corte: ¿Cuándo una luna es tan pequeña que deja de serlo para convertirse en un trozo de hielo o roca?
En cualquier caso, estos 128 objetos han sido reconocidos oficialmente como lunas por la Unión Astronómica Internacional. El equipo de Gladman se enfrenta ahora al problema poco habitual de tener que encontrar nombres para cada uno de ellos que, por convención, deben llevar el nombre de una figura de la mitología gala, inuit o nórdica.
Se admiten sugerencias. “Son demasiadas lunas. ¿Cómo vamos a nombrarlas a todas?”, se pregunta Paul Byrne, científico planetario de la Universidad Washington de San Luis (Estados Unidos) que no participó en el nuevo descubrimiento.

Cassini captó esta imagen de la sombra de Saturno en el “lado oscuro” del planeta el 19 de julio de 2013. Son visibles Saturno, siete de sus lunas, sus anillos interiores y, al fondo, nuestro planeta natal, la Tierra. Con los potentes y potencialmente dañinos rayos del Sol eclipsados por el propio Saturno, las cámaras de a bordo de Cassini pudieron aprovechar esta geometría de visión única.
Lo que las lunas cuentan sobre la historia de un planeta
Ninguna de estas nuevas lunas destaca por sí sola. Pero cada una de ellas es una pieza extraída de varios rompecabezas ahora rotos: algunas de las lunas originales de Saturno.
Algunas lunas irregulares de Saturno se agrupan en conjuntos, cada uno de los cuales recibe el nombre de su miembro más grande. “Febe es como el abuelo afortunado”, dice Gladman. Esta luna fuertemente craterizada ha sufrido muchos impactos, pero a pesar de ello ha sobrevivido durante varios miles de millones de años. Hoy en día, está rodeada por su propio cúmulo de lunas más pequeñas, creadas por esos impactos más antiguos.
El cúmulo de Mundilfari cuenta una historia diferente. Presenta un número tan elevado de lunas pequeñas que no puede tener orígenes antiguos; muchas de estas lunas habrían chocado entre sí y se habrían vaporizado poco después de formarse. “Creemos que se trata de una colisión relativamente reciente”, explica Gladman: la demolición de una luna más grande en algún momento de los últimos 100 millones de años, prácticamente el mes pasado según los estándares astronómicos.
La profusión de satélites de Saturno también tiene implicaciones para Júpiter. “Todo el mundo está de acuerdo en que Júpiter debería tener más lunas”, sostiene Lawler. Pero la proximidad del gigante gaseoso a la Tierra y su expansivo campo gravitatorio pueden mantener las lunas en el borde mismo de los visores de los astrónomos, por lo que sus satélites irregulares pueden ser más difíciles de detectar.
A diferencia de Saturno, Júpiter carece de un grupo de lunas de aspecto juvenil, señala Gladman. Esto sugiere que el quinto planeta desde el Sol no ha sufrido una colisión reciente de luna contra luna, que podría haber dado lugar a un grupo de nuevos satélites diminutos.
Tampoco parece que ninguna de las lunas más grandes de Júpiter vaya a chocar entre sí en un futuro próximo, lo que dejará a Saturno como el campeón de la recolección de lunas durante mucho tiempo. “No creo que Júpiter pueda alcanzarlo nunca”, finaliza Gladman.
